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La web de la ONG Enfance et paix (Senegal)

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ONG: Enfance et paix

Autor: Javier Acebal

Creada en 2008 para enfanceetpaix.org, acaba de ser colgada en internet de nuevo.

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Un país conectado

En la organización que ayuda a buscar trabajo a Ndei, así como al resto de inmigrantes independientemente de su origen, le han dicho que adecúe su currículum al de una trabajadora doméstica, que es el único trabajo al que podrá optar si tiene suerte.

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA

Porque incluso en ese sector a las mujeres negras y musulmanas se les ponen pegas. «En los hogares españoles – dice Ndei – prefieren a las latinoamericanas». La persona que lleva la bolsa de trabajo en la organización a la que ella acude desde hace años dice lo mismo: «lo mejor es que parezcan mujeres con pocos estudios, pocos recursos y dóciles: alguien que no traerá problemas». Ndei añade que esto no es todo: “como busques trabajo de interna y se te ocurra decir que no comes jamón, te miran con cara rara y no te vuelven a llamar”.

De modo que Ndei dejó fuera del currículum sus estudios universitarios y su experiencia profesional como secretaria de un ministro en Senegal. Dejó fuera los varios idiomas que habla y sus conocimientos de contable, y escribió: “Graduado escolar. Con formación en cuidados de mayores en la Cruz Roja.”

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Al ritmo del djembé

Se escucha en los mercados, en los autobuses, en los taxis y en las calles de los suburbios de Dakar. Tiene un compás endiablado. En las discotecas la gente se mueve a un ritmo lento, uniforme, pero de vez en cuando (durante el estribillo o a raíz de una pista oculta), los pies y los brazos se lanzan al aire en ángulos y combinaciones difíciles de comprender.

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA

Durante las famosas soirées se forma un círculo alrededor de la pista en el que entran hombres y mujeres, por turnos. El pagne (falda larga tradicional) se abre para dejar paso a la locura. Sudor y sonrisas compiten con el ritmo de los tambores.

Cuando le pregunto a Thioro qué es lo que echa más de menos de Bignona no lo duda un segundo: «mi familia, la comida y las noches de baile con las amigas del barrio». Con una sonrisa preñada de nostalgia, relata las competiciones que hacía de vez en cuando con su grupo de amigas. Compraban metros de tela que llevaban al sastre para que les hiciera a todas un traje igual (pagneboubou ceñido y pañuelo para el pelo). Acordaban el encuentro con otro grupo de mujeres y llevaban una banda con tambores: djembéssabartama, micrófonos… Alrededor de la puesta de sol se juntaban para bailar hasta caer rendidas.

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Labores compartidas

La pesca y la agricultura siguen siendo el motor económico de Senegal y en estos dos sectores hombres y mujeres se ocupan de labores complementarias.

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA
En la pesca, por ejemplo, son los hombres los que se aventuran a salir al mar, normalmente en embarcaciones de madera y utilizando métodos tradicionales que no pueden competir con las flotas extranjeras. Se trata de una pesca de subsistencia que se paga mal pero requiere mucho esfuerzo. Una vez en la costa, son las mujeres las que se encargan de preparar el pescado para la venta: son ellas las que lo limpian, lo ahúman o lo trituran y lo venden en los puestos de los mercados locales. Los camiones y las cámaras frigoríficas son extremadamente raros en la producción local (normalmente sólo las empresas extranjeras se pueden permitir esos lujos), lo que significa que el pescado que no se ahúma en seguida se echa a perder.

En el campo también se da una división del trabajo según el género. Un 40% del territorio nacional se dedica a la producción del cacahuete, el principal producto agrícola del país. Pero, igualmente, es un sector poco modernizado, que depende de sutiles variaciones en las condiciones climáticas y que produce poco. La producción se centra en cosechas destinadas a la alimentación de la población autóctona (mijo, arroz, maíz y sorgo) o a la venta doméstica e internacional (cacahuetes, caña de azúcar, algodón y goma arábiga).

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Mujeres y Fronteras

Nuevos vecinos, nuevas caras, nuevas historias: la inmigración cambia nuestras ciudades. Sin embargo, pocas veces conocemos las experiencias de sus protagonistas.

El proyecto Mujeres y Fronteras comprende una serie de actividades culturales que tienen como objetivo acercar al visitante a la experiencia migratoria de un grupo de mujeres senegalesas en España. Entre estas actividades está una exposición de fotografía, que siguiendo su viaje parte de las ciudades y pueblos de origen, traza los caminos que han seguido para llegar a su situación actual, explora la relación que mantienen con los que quedaron atrás y los sueños que las ayudan a seguir adelante.

Otras actividades propuestas buscan promover el conocimiento de la riqueza cultural de Senegal fuera de sus fronteras. Entre estas actividades se incluyen la proyección de películas senegalesas, sesiones de cuentacuentos, un concierto y charlas.

Fotografías de la exposición en Granada.

Artículos publicados por el proyecto.

La exposición (fotos y texto en PDF)

Equipo

Luna Vives / organización, textos y fotografía.

Javier Acebal / organización, fotografía, diseño gráfico y web.

Patricia García Arias / coordinación y difusión

María Díaz Perera / ilustración

Prensa

Especiales

Prensa

Blogs

Radio

  • La voz del Senegal, en Onda Maracena Radio. Entrevista por Emilio Morales | Web
  • Mujeres Viajeras, de Evolution FM. Entrevista por Pilar Tejera (11/03/09) | Blog
  • Levando Anclas, de Radio Euskadi. Entrevista por Roge Blasco (8/2/09, 17/7/09) | Blog

Televisión

  • Canal Sur. Informativos 25/11/09
  • Localia. Informativos 25/11/09

Exposiciones

Granada 2010/2014 Lugar: Instituto de Neurociencias Federico Olóriz, Granada. Universidad de Granada.

Jornadas en Granada 24 nov / 05 dic 2009: Lugar: Biblioteca de Andalucía, en Granada. Exposición Fotográfica de Javier Acebal y Luna Vives y proyeción en sala del corto Binta y la Gran Idea, de Javier Fesser | Proyección de la película Little Senegal de Rachid Bouchareb y del corto Caravane des dix Mots (con la colaboración de la Alianza Francesa de Granada) | Concierto de música senegalesa por Roots Africa Percussion | Sesión de cuentacuentos por Boni Ofogo.

Modelos de mujer

A pesar de los obstáculos que la tradición interpone entre las mujeres de Senegal y el mercado de trabajo, aparecen nuevos modelos de feminidad. Junto a la mujer tradicional (esposa joven, madre de familia numerosa y ama de casa) comienzan a verse más y más mujeres profesionales, jóvenes que tienen aspiraciones más allá del hogar y que cuentan con el apoyo de su familia.

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA

La educación de las mujeres en el país es un gran reto: según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, mientras que más de la mitad de los hombres (52,3%) sabía leer, sólo un tercio de las mujeres (33%) estaba en la misma situación en 2007.

La situación es particularmente preocupante en las zonas rurales de Senegal. En las ciudades, las tasas de escolarización de niñas y mujeres jóvenes son más altas, y un número reducido pero creciente de ellas decide continuar y realizar estudios secundarios. Eso, claro, si la familia apoya esta decisión y puede permitirse el lujo de una educación universitaria, porque las becas son escasas y a menudo no llegan a los beneficiarios, provocando huelgas e interrupciones de clases que pueden llegar a durar meses.

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Dios es grande

Insha’Allah. Si hay una expresión que se escucha en las calles de Senegal es esta: Insha’Allah, si Dios quiere. “Iré a España a trabajar para mantener a mi familia, Insha’Allah”. Y en España: “volveré a Dakar para celebrar el tabaski (la fiesta del cordero) con mi familia, Insha’Allah, iré con mi boubou (vestido) nuevo y compraremos un par de carneros para compartir con los vecinos”.

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA

Y otras expresiones de la vida diaria: Alhamdulillah, loado sea Dios, por sus bendiciones, por haber dormido bien, porque un familiar haya conseguido sus papeles en España; a veces sustituida por el equivalente en wolof: Sante Yalla. ¿Qué tal la familia?: Gnu ngi ci jamm? Sante Yalla, bien, gracias a Dios. O Bismillah (literalmente, en el nombre de Dios, el más misericordioso, el compasivo) antes de comer para desear una buena digestión a los invitados en torno al plato de thiéboudienne. También se escucha a menudo el Waaye Yalla baaxna: no pierdas la esperanza de que todo saldrá bien, pues Dios es grande en su misericordia.

Son manifestaciones diarias de la fuerza del Islam en Senegal, donde el 95% de la población profesa esta religión, una proporción que ha ido ganando terreno a católicos y animistas a lo largo del siglo XX.

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Emigrantes

Cuando le preguntamos por la relación de las mujeres senegalesas con la emigración, el profesor Papa Demba Fall, de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, responde: “existe lo que llamamos ‘mujeres inmóviles’, que son las que se quedan pero cuyos maridos han emigrado a otros países. Las ‘mujeres dependientes’, que emigran a través del proceso de reunificación familiar para ir junto a sus maridos que emigraron antes que ellas. Por último hay un colectivo mucho menos numeroso: el de las mujeres casadas que emigran independientemente.”

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA
A su lado, la profesora Fatou Sarr, directora del Laboratorio de Género e Investigación Científica en la misma universidad, asiente: “para comprender la emigración de mujeres senegalesas hay que entender que el matrimonio en Senegal, sobre todo el primer matrimonio, es una institución profundamente familiar. No podemos hablar de libertad en el sentido occidental porque los cónyuges no se eligen, son los padres los que deciden cuál es la unión perfecta, por lo general dentro de la familia extensa. Pero tampoco podemos hablar de matrimonios forzados, sino más bien consentidos, aunque los futuros esposos -sobre todo la mujer- no siempre están en condiciones de plantar cara a una elección que no les complace. Al mismo tiempo, el matrimonio en Senegal está profundamente marcado por la relación de dominación de la mujer con respecto a su marido que impone el Islam, y por eso la emigración de mujeres solas es un fenómeno poco frecuente. Sobre todo en destinos recientes como España.”

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Problemas de salud

Mame trabaja en un restaurante senegalés de Madrid. Lleva en España desde los 16 años, está casada con un senegalés de su ciudad natal y tiene un hijo de 8 años que anda a caballo entre dos tierras: la de sus padres y la suya propia. Como otras mujeres senegalesas, Mame tiene problemas compaginando su trabajo y las demandas de la maternidad.

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA

El dilema es el siguiente: si cuida de su hijo Pape se arriesga a perder su trabajo y su permiso de residencia; si trabaja, ha de pagar a alguien para que cuide de Pape (lo que le costaría más de lo que gana en un mes) o mandarlo a Senegal durante parte del año para que lo cuiden las mujeres de su familia política.

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Ser mujer en Senegal

La sociedad senegalesa es una sociedad compleja, en la que coexisten más de diez grupos étnicos distintos y al menos tres religiones, a su vez divididas en un gran número de familias o sectas que dentro del Islam se conocen como cofradías.

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA

Con la excepción de la región sur de Casamance, hogar de los Jola, estas divisiones étnicas y religiosas no han llevado a enfrentamientos de mayor relevancia. De hecho, es digno de destacar que en un país con una mayoría musulmana aplastante (aproximadamente el 95%), el primer Presidente de la República tras la independencia en 1960 fue un católico de una etnia minoritaria: Léopold Sédar Senghor. read more

Mujeres y fronteras

La travesía ha sido larga y a menudo complicada, aunque la mayoría de sus dramas, como los nuestros, son cotidianos. Un día tomaron la decisión de dejar atrás todo lo conocido para empezar una aventura que les llevaría a España.

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA

A veces lo hicieron solas, buscando esos euros que les permitirían pagar la educación de sus hijos o mantener a sus padres; otras veces emprendieron el viaje para completar sus estudios o siguiendo a sus maridos. Algunas protagonistas de nuestras historias se fueron con un “hasta luego” y el viaje no tuvo fecha de retorno, mientras que otras que pensaron quedarse en España ya han hecho las maletas ante las enormes dificultades para conseguir un trabajo estable dada la actual situación económica.

Son las historias invisibles de la inmigración que no suelen salir en el telediario: mujeres (y hombres) que partieron del aeropuerto de Yoff y que sólo han visto cayucos con inmigrantes en la televisión. Inmigrantes que luchan día a día para cubrir los gastos y seguir adelante, sin que nadie les pregunte quiénes son o de dónde vienen. Historias, también, de su relación con los que quedaron atrás…

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Lil Rawan

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dic
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Rawan, el futuro de un continente

Texto por Vicente Díez Faixat | 17/07/10

Se llama Rawan Diallo. Le conocí en Bilbao, en diciembre de 2008. Era un chavalillo extremadamente delgado que acababa de cumplir los 13 años y me lo presentaron como el futuro de la música senegalesa. Un genio del rap. Mucho más: un niño cuyo carisma especial le había convertido, desde hacia tiempo, en una especie de líder de su barrio natal de Guediawaye.
Guediawaye, una de las zonas más deprimidas del norte de Dakar, la capital senegalesa, un barrio de construcciones muy precarias, gueto, foco de violencia, un lugar donde los jóvenes no tienen nada qué hacer, ni tan siquiera albergar alguna esperanza. Juegan al balón, a las maquinitas, chatean en algún cíber si encuentran algunos francos cfa, escuchan música y sueñan, sueñan con venir a Europa donde todos saben que los árboles no tienen hojas sino billetes, que lo han visto en la tele… sueñan con ser el Eto’o o el Messi que ellos saben que son… sueñan con parecerse a sus ídolos musicales, reggae, rap… el rap, la disidencia, grito urbano de quien nada tiene, algo parecido al jazz de los comienzos.
El propio Rawan se quedó sin casa durante las inundaciones del pasado otoño. Lo perdió todo, hasta los equipos de música y los teclados y el ordenador que le habían hecho llegar los miembros del Colectivo Antiego cuando, casualmente, conocieron al chaval y decidieron apostar por él. La familia tuvo que dispersarse entre casas de hermanas y parientes. Pero sigue sonriendo y aceptando. Sabe que Allah le prepara un futuro mejor. Y trabaja duro para conseguirlo. A sus 14 años.
Pero no se trata de un chaval común. Le he visto más veces, también en Senegal. Siempre es el centro de cualquier ambiente, niños pequeños, adultos, directores de cine, otros cantantes, artistas. Un carisma que estalló cuando tenía ocho años y empezó a componer y cantar hip-hop y a aglutinar más chavales, la mayoría mayores que él, hasta llenar su barrio de música.
Sorprende. No es clasificable. Afectuoso, pendiente de todo, detallista hasta el límite, tremendamente expresivo, contagiosamente alegre, imagen de la música que compone, consciente de su juventud pero con una madurez que a los occidentales nos sorprende, sin dejar de tener la edad que tiene. Unas canciones, un grupo de amigos, pequeños conciertos en la calle en colegios, antes de dar el salto a festivales y ya con material para su primer CD.
Pedro González, Javier Morales, el Colectivo Antiego, finalistas de varios Goyas, habían ido a Dakar para filmar un reportaje cinematográfico sobre un festival musical. Fue entonces cuando descubrieron a lil-Rawan (el prefijo ‘lil’, en wolof, alude a un niño) y su personalidad desbordante hizo que le convirtieran en el centro del reportaje, lo que pasó a ser una película, película que se estrena el próximo lunes en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón. La película se titula ‘Rawan’. Y otro gran fan de nuestro Rawan, Juan Manuel Montilla ‘Langui’, ha prestado su voz en off.
¿Cuándo tu vida está llena de preguntas, es el hip-hop la respuesta?
O cómo un chiquillo delgadito, de dedos, brazos larguísimos y expresivos, con una sonrisa total y una pasión desbordante, ha arrastrado a cientos de chavales de su barrio, cómo ha dado sentido a sus vidas y respuesta a sus preguntas. Y ejemplo a sus vidas: Rawan juega con sus amigos, va de fiesta, a la playa… pero asiste cada día a sus clases en el colegio, aprende idiomas, también español, va a la escuela de música de la Maison de la Culture Douta Seck, en la Medina de Dakar («qué suerte, ahora, viviendo donde vivo, la tengo más cerca y no necesito emplear casi dos horas para llegar allá»), ensaya con su grupo y ha comenzado a rodar seriales para la televisión, primero como figurante, un chavalillo que tenía que cantar en un escenario, para concluir como protagonista absoluto del telefilm. Y la gente, de cualquier edad, siempre, rodeándole.
Dos días antes del estreno de la película, hoy, Rawan dará un concierto en la Ciudadela de Capua. Ambos eventos son, en realidad, dos aspectos de un mismo proyecto. Lo que Rawan aporta y lo que significa.
Es curioso cómo se ha establecido una comunicación, una vibrante relación epistolar entre nosotros, con e-mails casi diarios, me llama por teléfono para cantarme alguna canción que está componiendo o me adjunta maquetas de los temas que interpreta con el equipo que le habían cedido los componentes del Colectivo Antiego, el que se llevó la riada de otoño. Ahora utiliza la guitarra y se adentra en otros terrenos, siempre la música.
Rawan me ha ayudado mucho, incluso a ver la vida de otra manera. Carezco de su capacidad de aceptar lo inevitable y tomar impulso para luchar aún con mayor ímpetu. Pero me enorgullece nuestra amistad peculiar. Y es que la verdad se encuentra en los lugares más insospechados, donde permanece oculta, latente.
Cuando el Ayuntamiento de Gijón me pidió sugerencias para su amplio programa sobre ‘África: objetos y sujetos’, estaba claro que un concierto de Rawan debería ser prioritario. Porque, además del África etnográfica que se presenta en el Palacio de Revillagigedo, de los artistas contemporáneos emergentes, de la pasión por el fútbol, Rawan representa el futuro del continente: la pasión, la fuerza, la convicción, la fe de mejorar las cosas desde dentro, con los suyos. Y el carisma necesario para transmitir y aglutinar.
Rawan tiene muchas cosas que enseñarnos. Y sólo tiene 14 años. Pero sabe que Allah está con él y que ha de avanzar poco a poco. También sabe que en Gijón tiene muchos amigos y aquí dará otro paso adelante en su camino. Y nosotros, con él, en el nuestro.
– El artículo original en El Comercio.