Modelos de mujer

A pesar de los obstáculos que la tradición interpone entre las mujeres de Senegal y el mercado de trabajo, aparecen nuevos modelos de feminidad. Junto a la mujer tradicional (esposa joven, madre de familia numerosa y ama de casa) comienzan a verse más y más mujeres profesionales, jóvenes que tienen aspiraciones más allá del hogar y que cuentan con el apoyo de su familia.

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA

La educación de las mujeres en el país es un gran reto: según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, mientras que más de la mitad de los hombres (52,3%) sabía leer, sólo un tercio de las mujeres (33%) estaba en la misma situación en 2007.

La situación es particularmente preocupante en las zonas rurales de Senegal. En las ciudades, las tasas de escolarización de niñas y mujeres jóvenes son más altas, y un número reducido pero creciente de ellas decide continuar y realizar estudios secundarios. Eso, claro, si la familia apoya esta decisión y puede permitirse el lujo de una educación universitaria, porque las becas son escasas y a menudo no llegan a los beneficiarios, provocando huelgas e interrupciones de clases que pueden llegar a durar meses.

Las jóvenes más ambiciosas aspiran a una beca para irse al extranjero. Khady, hija de una inmigrante senegalesa que reside en España, es la primera de su clase en el Liceo J.F. Kennedy. Recientemente, sus brillantes notas en el instituto la han hecho merecedora de una beca para realizar sus estudios universitarios en París. El gobierno francés (que hasta 1959 ostentaba el poder sobre Senegal) es el más generoso hasta ahora con este tipo de programas.

Khady, de 18 años, quiere ser periodista. Dice que cuando termine sus estudios piensa volver a Senegal a ejercer su profesión y denunciar los abusos de poder del gobierno. “Hace falta que la gente vaya, se forme y regrese para cambiar este país.”

Otros países como Canadá, Estados Unidos o España también ofrecen programas de becas para los y las estudiantes más brillantes. El Gobierno de Canarias, en particular, ha dado grandes pasos en este sentido.

Sokhna, periodista de profesión y madre de dos hijos, actualmente residente en Madrid, recibió una beca de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo) para realizar un curso de especialización. Su experiencia, dice, fue buena, aunque incluso en la universidad se encontró con muchísimos prejuicios contra África y los africanos. “Mi profesor siempre insistía, cada día en clase delante del resto de los alumnos, en que yo era muy afortunada por estar en España, en una universidad de prestigio, con una beca del gobierno. Y tenía razón, pero un día me cansé y le dije: ‘¿sabes qué? Que es verdad, pero vosotros también tenéis mucha suerte de tenerme aquí, porque sin mí no tendríais una perspectiva diferente, un punto de vista desde África sin pasar por el filtro de los medios de comunicación convencionales, que manipulan todo lo que viene del continente.’ Y es que aquí en España la gente no sabe nada sobre África y por lo general tampoco tiene ningún interés.”

Son las palabras, y las experiencias, de un nuevo tipo de mujer senegalesa: ambiciosa, trabajadora y disconforme con los modelos de feminidad que dicta la tradición en el país.

En la imagen, el rapero senegalés Lil Rawan posa con dos de sus hermanas. Una de ellas, al fondo, prepara el arroz para cocinar thiéboudienne, una labor típicamente femenina que lleva horas. Al lado de Rawan, la otra hermana hace los deberes del instituto, mostrando esa otra alternativa a la que cada vez más mujeres aspiran: la de la mujer profesional que trabaja fuera del hogar.

Javier Acebal

About the author: Javier Acebal

I'm a photographer based in Dakar (West Africa). I love to document cultures and people! (but also working for tourism industry).

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