Dios es grande

Insha’Allah. Si hay una expresión que se escucha en las calles de Senegal es esta: Insha’Allah, si Dios quiere. “Iré a España a trabajar para mantener a mi familia, Insha’Allah”. Y en España: “volveré a Dakar para celebrar el tabaski (la fiesta del cordero) con mi familia, Insha’Allah, iré con mi boubou (vestido) nuevo y compraremos un par de carneros para compartir con los vecinos”.

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA

Y otras expresiones de la vida diaria: Alhamdulillah, loado sea Dios, por sus bendiciones, por haber dormido bien, porque un familiar haya conseguido sus papeles en España; a veces sustituida por el equivalente en wolof: Sante Yalla. ¿Qué tal la familia?: Gnu ngi ci jamm? Sante Yalla, bien, gracias a Dios. O Bismillah (literalmente, en el nombre de Dios, el más misericordioso, el compasivo) antes de comer para desear una buena digestión a los invitados en torno al plato de thiéboudienne. También se escucha a menudo el Waaye Yalla baaxna: no pierdas la esperanza de que todo saldrá bien, pues Dios es grande en su misericordia.

Son manifestaciones diarias de la fuerza del Islam en Senegal, donde el 95% de la población profesa esta religión, una proporción que ha ido ganando terreno a católicos y animistas a lo largo del siglo XX.

El Islam (Sufi) de Senegal es, en muchos sentidos, único, y mucho más amable y tolerante de lo que se suele pensar desde España. Las enseñanzas del Corán (el texto sagrado principal de los musulmanes) se interpretan en el seno de tradiciones anteriores a la llegada de aquellos que introdujeron el Islam en África occidental. Los marabouts, líderes religiosos de la comunidad, compaginan sus enseñanzas y tareas en la mezquita con otras prácticas menos ortodoxas, como la venta de amuletos (gris gris), soluciones caseras contra el mal de ojo y remedios para tratar “enfermedades espirituales” que van desde la impotencia a las migrañas. Los marabouts son figuras muy influyentes en la vida social, económica y política del país.

Los musulmanes en Senegal se dividen en cofradías (confreries) o hermandades que coexisten sin grandes roces con la población católica y animista del país. No es excepcional (sobre todo en la región de Casamance, al sur del país) que en una misma familia haya personas que practican distintas religiones o que mezclan prácticas de varias en su vida diaria. De esta coexistencia pacífica da fe el hecho de que el primer presidente tras la independencia de Senegal (1959-1960) fuera un católico de la etnia Sereer: Léopold Sédar Senghor.

De las hermandades, la más populosa es la Tijaniyya, originaria de Argelia y extendida en Senegal por El-Hadj Malick Sy. Sin embargo la más influyente en la vida política del país es la Muridiyya, basada en la labor del líder espiritual y creador de la hermandad, Cheikh Amadou Bamba. Los Baye Fall, seguidores de Ibrahima Fall, constituyen una sección del Mouridismo: predican que el trabajo físico es una alternativa al espiritual para la salvación del alma. Otras hermandades son la Qadiriyya (originaria de Irán) y la Laayeen (una cofradía local particularmente extendida entre los Lebou, un subgrupo étnico que reside sobre todo en las zonas costeras).

A las mujeres se les relega en estas cofradías, como en el resto de las cuestiones públicas del país, a un lugar secundario. Esto no les impide identificarse de una manera entusiasta con su hermandad o implicarse de lleno en las celebraciones religiosas tanto en Senegal como en España. Y es que para los y las senegalesas, Dios es grande, Allahu akbar, y en sus manos están tanto nuestras miserias como nuestras fortunas.

En la imagen, un grupo de chicas en una mezquita en Casamance, fotografía que forma parte de la exposición “Mujeres y Fronteras”.

Javier Acebal

About the author: Javier Acebal

I'm a photographer based in Dakar (West Africa). I love to document cultures and people! (but also working for tourism industry).

Post comment