Emigrantes

Cuando le preguntamos por la relación de las mujeres senegalesas con la emigración, el profesor Papa Demba Fall, de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, responde: “existe lo que llamamos ‘mujeres inmóviles’, que son las que se quedan pero cuyos maridos han emigrado a otros países. Las ‘mujeres dependientes’, que emigran a través del proceso de reunificación familiar para ir junto a sus maridos que emigraron antes que ellas. Por último hay un colectivo mucho menos numeroso: el de las mujeres casadas que emigran independientemente.”

LUNA VIVES / PATRICIA GARCÍA
A su lado, la profesora Fatou Sarr, directora del Laboratorio de Género e Investigación Científica en la misma universidad, asiente: “para comprender la emigración de mujeres senegalesas hay que entender que el matrimonio en Senegal, sobre todo el primer matrimonio, es una institución profundamente familiar. No podemos hablar de libertad en el sentido occidental porque los cónyuges no se eligen, son los padres los que deciden cuál es la unión perfecta, por lo general dentro de la familia extensa. Pero tampoco podemos hablar de matrimonios forzados, sino más bien consentidos, aunque los futuros esposos -sobre todo la mujer- no siempre están en condiciones de plantar cara a una elección que no les complace. Al mismo tiempo, el matrimonio en Senegal está profundamente marcado por la relación de dominación de la mujer con respecto a su marido que impone el Islam, y por eso la emigración de mujeres solas es un fenómeno poco frecuente. Sobre todo en destinos recientes como España.”

Las mujeres inmigrantes con las que hemos hablado confirman las palabras de los profesores Fall y Sarr, y muestran que, en cierto sentido, ellas son la excepción que confirma la regla. Según datos del Padrón, en el año 2009 el 85% de los inmigrantes nacidos en Senegal que vivían en España eran hombres. Las mujeres llegaron normalmente siguiendo a sus maridos, ya establecidos en España y con medios para establecer a su familia en el país. Pero también muchas llegaron como turistas a cualquier aeropuerto europeo (normalmente de Francia, Italia o España) y se quedaron aquí para buscar trabajo, con o sin el consentimiento inicial de sus maridos en Senegal, que tarde o temprano aprendieron a apreciar las aportaciones de sus esposas a la economía familiar.

Una vez en España, las mujeres senegalesas (como el resto de la población negra en nuestro país, en particular las féminas) han encontrado grandes dificultades para integrarse en el mercado de trabajo, a menudo independientemente de su formación académica o experiencia profesional. Muchas lo atribuyen al racismo directo y poco sutil que se extiende a la mayoría de sus interacciones con los españoles. Otras mujeres, más generosas, prefieren pensar que se trata de ignorancia sobre África. Si en los medios de comunicación tradicionales el continente se trata como un todo, un lugar donde los niños mueren de inanición y las personas viven “en la jungla con un taparrabos”, quizás las barreras que se encuentran en el mercado laboral se deban al desconocimiento.

Cualquiera que sea la causa, la consecuencia es la misma: las mujeres senegalesas en España raramente son bienvenidas en sectores que no sean el trabajo doméstico o la hostelería. En los barrios y ciudades con una población senegalesa estable, en seguida aparecen negocios que ofrecen platos senegaleses preparados por estas mujeres al estilo tradicional: yassa, maffe, zumo de bissap… y sobre todo thiéboudienne, que en wolof (la lengua autóctona hablada por la mayoría de la población) significa arroz con pescado. Desde Madrid, Sokhna deja bien claro lo que significa este plato nacional para su identidad como senegalesa: “quiero integrarme aquí en España, siempre y cuando los españoles acepten mi cultura y mi manera de ser también. Yo como paella, pero ¡¡que no se rían de mi thiéboudienne!!”

En la imagen superior, parte de la exposición Mujeres y Fronteras, Mame Fatou (una de las “mujeres inmóviles» del profesor Fall) prepara thiéboudienne en la cocina de su casa en Guédiawaye, Dakar.

Foto de Luna Vives.

Javier Acebal

About the author: Javier Acebal

I'm a photographer based in Dakar (West Africa). I love to document cultures and people! (but also working for tourism industry).

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